Bajar de peso a veces es una meta utópica, pero en diversos países del mundo se ha implementado el sistema de spa para adelgazar, donde enseñan a los individuos con problemas de obesidad a alimentarse sin adquirir libras de más
por Miguel Reyes Sanchez - El Caribe
La obesidad es una enfermedad crónica que se ha convertido en uno de los más grandes problemas de salud pública mundial, ya que cada día se incrementa en la mayoría de países, siendo causa directa o importante factor de riesgo de otras enfermedades como la hipertensión, la diabetes e insuficiencias respiratorias.
Rebajar de peso a veces es una meta utópica. Pero en diversos países del mundo se ha implementado el sistema de spa para adelgazar, donde enseñan a los individuos con problemas de obesidad a alimentarse sin necesidad de adquirir libras de más, y más aún lograr el peso adecuado con la respectiva rutina de ejercicios y controles nutricionales.
En la República Dominicana, desde hace años, se han estado haciendo diversos intentos en esta materia, en que un grupo de personas acude por determinados días a un resort nacional para entrenarse física y mentalmente, en cuanto a las causas que originan la obesidad, la manera de enfrentar el problema y la búsqueda de soluciones efectivas.
Hace unos días participé de una magnífica experiencia donde estuve por unos días ingresado en una especie de spa, bajo los cuidados de un grupo multidisciplinario de médicos bajo la coordinación del Doctor Flavio Soto Jiménez, desde la orientación psicológica hasta la nutrición, que nos fueron dando las herramientas imprescindibles para lograr un balance adecuado en la reducción y mantenimiento del peso corporal.
Al mismo tiempo que aprendíamos a comer balanceadamente, escogiendo cada grupo de nutriente en la cantidad requerida, manteníamos una ejercitación permanente y una asesoría psicológica adecuada con expertos en adicción alimenticia.
Este interesante proceso permitió la realización de un autoanálisis que nos permitiera conocernos un poco mejor, para identificar y corregir los vicios alimenticios y enfrentar las tentaciones que constantemente se nos presentan en las diversas actividades en que participamos.
En mi caso particular, el esfuerzo valió la pena, en una semana logré rebajar 14 libras, que me han servido como una especie de shock para emprender un cuidado esmerado de mi alimentación. Ahora me queda el reto de continuar a este ritmo y no desmayar en el esfuerzo de continuar con este compromiso de vida.
Miguel Reyes Sánchez es abogado